la meta final. ¿En qué consistían esos trabajos? En renunciar a hacer ninguno. Por absurdo que parezca, lo mejor era: ... estudiar a fondo el carácter del futuro marido y no pretender reformarlo en aquello fundamental que no admita reforma aparente. Para semejante viaje, no habíamos menester alforjas. Era como mandarle a un ingeniero de caminos estudiar a fondo las anfractuosidades de una zona montañosa, con vistas a practicar un túnel, para luego decirle que desistiera