le había dicho --siempre con la misma sonrisa-- en uno de los primeros encuentros que habían tenido; una de aquellas vagorosas frases de Peter que siempre estaban cargadas de un significado trascendente, a pesar de su aparente vacuidad. Jano regresaba sudoroso y agotado de uno de sus solitarios paseos cuando Peter, entre pincelada y pincelada, le dijo en el embarcadero: «A mí me hubiera gustado tener un hijo como tú». Sólo oyendo aquella música y después de tener noticia