frecuencia y el niño le oyó comentar que había sufrido una crisis muy fuerte y que dudaba de que pudiera reponerse por completo, su salud se le había complicado gravemente. Se asomó de nuevo al dormitorio y el abuelo ya no lloraba de aquella forma extraña, inaudible, ni se removía pesadamente entre las sábanas. Pero permanecía en su rostro esa expresión de pena infinita, de sufrimiento. Describió aquella mueca a Carlos y le habló del abuelo, de su amistad con Federico
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LLORAR - Derramar lágrimas por cualquier causa: pena, dolor, alegría, rabia o similar