como exhibiendo su triunfo a Milán entero, o presentando el niño a la nieve amiga. Luego le acuna hasta que le duerme, y le acuesta. «¿Lo ves, Brunettino? Te lo prometí y estoy de centinela. Duerme, bendito mío; disfruta de tu paz. También los corderillos asustados se calman así, abrazandoles y hablandoles; y si tú... » Una bisagra rechina, allá en el dormitorio. Súbito, el viejo se esconde bajo la
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DORMIR.1 - (Hacer) Entrar en un estado de reposo y suspensión de la conciencia