había mandado a pedir una maletita de cosas personales que estaba en el ropero de su dormitorio, y ella quiso mandarle también una maleta con ropa de diario, pero el recadero estaba de prisa. Se había dormido a fondo cuando tocaron a la puerta. "Fueron tres toques muy despacio --le contó a mi madre--, pero tenían esa cosa rara de las malas noticias." Le contó que había abierto la puerta sin encender la luz para no despertar a nadie