restos que le quedan y los coge el lobo que, ante los gruñidos de la «élite», tiene que repartírselos, no sin zamparse él alguna tajada. Leónidas agarra el resto del segundo conejo y sigue devorando. Empieza a soplar viento. Una nueva tormenta parece acercarse.) Y aunque la hierba no hubiera pertenecido a un monasterio, ¿quién eres tú, Burro miserable, para entrar a robar en campo ajeno?
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SOPLARI.2 - Moverse el viento de forma que se note