sol. Un viernes, a la hora de la siesta, Abreu recibió a un señor de aire saludable, que se quejaba de vagos malestares. Debía de ser un hombre aprensivo, porque las manos le temblaban un poco y le sudaban. Cuandoeldoctor(unaanchasonrisaanimabaesacara tan peculiar, agraciada para quienes lo conocen y lo quieren) se arrimó con la intención de examinar el fondo de ojos, el enfermo sufrió un profundo desmayo. Abreu recuerda
HIS:128.23
ANIMARI - Dar ánimo, valor o energía a alguien. Por ext. reavivar un sentimiento, amenizar un acontecimiento.