. "Mi madre me había enseñado que nunca se debe hablar de plata delante de la otra gente", me dijo. Bayardo San Román, en cambio, lo recibió de muy buen talante y hasta con una cierta jactancia. --Casi--dijo--,peroapenasestamosempezando. Al final será más o menos el doble. Santiago Nasar se propuso comprobarlo hasta el último céntimo, y la vida le alcanzó justo. En efecto, con los datos finales