por su cabeza en realidad le martilleaban sin penetrar en ella. El hombre seguía caminando a paso ligero; quizá era ese paso lo que le impedía organizar un plan de fuga coherente porque todos sus movimientos, físicos y mentales, eran, además de rápidos, compulsivos. Pero se aferróaesapalabra:--Fuga.Fuga. La hora de cierre de los Grandes Almacenes junto con otros cientos de ciudadanos. Nunca hubiera sospechado que le encontraría allí. Siempre temió encontrar