durante la semana son serias, rigurosas, inspiran confianza, la merecen y la profesionalizan. Y luego, los sábados se emborrachan, tropiezan entre ellos, intercambian fantasmas y turbias soledades, buceadores sabios al servicio de otros que se ahogan en sus propias aguas sin fondo. Losniñosregresaronyeradenoche.Pasabanpor encima de los adultos desmoronados y se dirigieron a las escaleras sin mirar atrás. Cuando alcanzaban el último tramo, se abrió una puerta arriba y pude ver que de