. Otras Nochebuenas, todas grises, todas aburridas en el recuerdo, el padre intentaba resucitar el fulgor de la fiesta. «Cuando yo era niño --contaba--, los abuelos...» Y hablaba de adivinanzas, juegos, brindis, canciones. «Éramosmuchoshermanos»,terminaba.Ylaafirmación justificaba la alegría, el color de aquellas Navidades de la infancia remota, embellecidas por la acción selectiva de la memoria. La lámpara del comedor suspendía sus lagrimones traspasados