lo arrumacos y mimos, se traslada al bordillo del parque de arena y exhibe su mascota con aire seráfico. Las chiquitas de los columpios y toboganes acuden inmediatamente dando gritos, se apiñan a su alrededor, quieren acariciar al animalillo, le rozan el lomo, le tiran de la punta del rabo. El método es infalible y nuestro héroe, avezado a las artes de seducción del alma infantil, empieza a ser conocido entre los asiduos del jardín por el Señor del Ratoncito Blanco
PAI:058.02
ROZAR.1 - Estar cerca [de algo] o aproximarse [a algo] tocándolo levemente