elecciones del 28 de marzo han corroborado el análisis de Zaid: a pesar de la violencia desatada por los guerrilleros, el pueblo salió a la calle y esperó durante horas, expuesto a los tiros y a las bombas, hasta que depositó su voto. Fue un ejemplo admirable y la indiferencia de muchos ante este pacífico heroísmo es un signo más de la vileza del tiempo que vivimos. El significado de esta elección es indudable: la gran mayoría de los salvadoreños se inclina por