una suerte de comunión (Historia de los Trece). Pero el sacrilegio, además, desacraliza a la persona o a la institución profanada; quiero decir, es realmente una profanación: vuelve profano lo que era sagrado. Allanar y ocupar la Embajada de los Estados Unidos fue profanar un lugar tradicionalmente considerado inviolable por los tratados, el derecho y el uso internacional. Profanación que, simultáneamente, afirma que hay un derecho más alto: el revolucionario. Este razonamiento no es jurídico