silencio que se extendía por el parque fresco a una hora en que el calor y la sequedad desprendían vaharadas de sed en el asfalto de la ciudad. Por gracia de ese dinero, David se había instalado en el puesto preferente que ocupaba al morir: el primero en la empresa, el primero en la mesa familiar, el primero en la vida de Genoveva... --Nunca he tenido miedo --dijo Genoveva, contestando a la pregunta de Julián.