ha atrevido a ponerme la mano encima? Dio un bofetón al chino que tenía más cerca y lo envió rodando debajo de los lavabos. Con eso se aplacó un poco su ira y me atreví a acercármele. --Lo tiene usted bien merecido --le reconvine amablementemientrasleayudabaaquitarselaperilla postiza de las fosas nasales-- por no confiar en mí y por permitirse estos trucos de baja estofa, señor comisario. --¿Y tú qué coño