iban a la plaza San Marcos, donde a las doce había un concurso de disfraces, al que yo no debía faltar, porque allá se reunirían las más lindas venecianas, que eran famosas en todo el mundo por su belleza. Tal vez me tuviera pormuyignorante,porquenombraba,silabeandopara ser más claro, las máscaras que veía. --Po-li-chi-ne-la. Co-lom-bi-na. Do-minó. Desde luego pasaron algunas que yo no hubiera reconocido: Il dottore, con lentes y