, por demasiado señorita. Sin dinero y fea, no tenía arreglo, la pobre. -No valdría, pero te dejó el recuerdo. - ¡ Bah!, viendo al niño ahora. - ¡ Ni que fueras tú la maestra! Labroma,taninocente,seclavaenelviejo, porque ésa es la cuestión. Otra vez su pensamiento se embarulla: por un lado, el niño necesita una abuela y él habrá de serlo además de abuelo; por otro, aquella