sus cadenas, tendidas sobre el suave marfil del traje de seda. Resplandecían los diamantes hundidos en el lóbulo de las orejas. Refulgía en su mano el solitario al menor movimiento. «Sólo la piel y la mirada están gastadas, opacas», pensó Julián. Unafatigadolorosarecorríasucuerpo.Noeraéste el trasnoche de otras noches de su vida, alegre o violento o desesperadamente triste. Estaba siendo el recorrido ciego, el paso sordo de los minutos en un reloj de
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RECORRER - Atravesar un espacio por toda su extensión