la cabeza en mi hombro y siguió lamentandose en estos términos: --Una vida entera dedicada a servir al señor y al final, cuando ya estoy a punto de comparecer ante la suprema magistratura, ¡catapún! ,viene el príncipe delastinieblasyloechatodoarodar.Esque no hay derecho, hombre. ¿Qué he hecho yo para merecer este sino? ¿Usted bebe? Yo no. ¿Usted fuma? Yo no. ¿Usted ha jugado alguna vez al hulahop?