o llegara al agotamiento de mi facultad?" Sería tanto como perder mi alma, Diego, porque yo no vivía sino en función de la pintura; todo lo veía como un dibujo en prospecto, el vuelo de una falda sobre la acera, lasrugosasmanosdeunobrerocomiendocercademí, el pan, la botella de vino, los reflejos cobrizos de una cabellera de mujer, las hojas, los ramajes del primer árbol. Yo nunca me detuve a ver a un niño en la calle (por ejemplo)