a su partido. No necesito decir que aplaudo la actitud de los norteamericanos: es el fundamento de la libertad auténtica; al mismo tiempo, deploro que no sean más cuidadosos en la expresión de sus críticas, no para atenuarlas sino paraimpedirqueesosejerciciosdelibertadseanutilizados precisamente por los enemigos de la libertad. Casi siempre esas críticas son recogidas y ampliadas por los propagandistas de Rusia en los cinco continentes. Esta actitud de los norteamericanos, por lo demás