Estaba tan agradecida, que no me cobró los periódicos y me regaló un caramelo. EMILIA.- Cuando te atribuyes hazañas imposibles, es señal de que estás de mal humor. ¿Qué te pasa? EDUARDO.- El regreso lo hice en cuatro minutos y veintesegundos,subiendolacuestadelbosqueaupadosobre el sillín. Al llegar al lago, nadé doscientos metros, aunque el agua estaba un poco fría. Y ahora estoy dispuesto a jugar una partida de tenis con cualquiera de mis hijos, si es que se han