Santiago Nasar cuando ella arrancó de cuajo las entrañas de un conejo y les tiró a los perros el tripajo humeante. --No seas bárbara --le dijo él--. Imagínate que fuera un ser humano. Victoria Guzmán necesitó casi 20 años para entender queunhombreacostumbradoamataranimales inermes expresara de pronto semejante horror. "¡ Dios Santo --exclamó asustada--, de modo que todo aquello fue una revelación !" Sin embargo, tenía tantas rabias atrasadas la